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Repsol, con respeto al medio ambiente

En Margarita, se rehabilitan suelos contaminados con hidrocarburos con la técnica del landfarming, con microorganismos degradadores propios del lugar. En el campamento, hay plantas para residuos.
"Alentar el desarrollo y la difusión de tecnología respetuosa del medio ambiente” es el noveno principio del Pacto Mundial de Empresas y es uno de los preceptos que se refleja en las operaciones de  la petrolera Repsol Bolivia en su planta de procesamiento de gas, en  pozos, en  caminos de acceso a sus instalaciones y en su campamento. Reducción de los impactos Cada mañana, un camión cisterna de una empresa contratada por Repsol recorre los caminos de acceso a la planta, al campamento y a los pozos, en cumplimiento de un convenio con las comunidades aledañas para que el tráfico de los vehículos disperse la menor cantidad de polvo posible. Asimismo, en la apertura de caminos o derechos de vía necesarios para la operación, la compañía ha realizado proyectos de reforestación y construcción de terrazas. De hecho, hay comunidades que se han organizado para construir viveros donde, con el apoyo de la petrolera, cultivan plantines de especies nativas, que luego son comprados por la misma empresa para la reforestación y los pobladores de la zona también son contratados para estos trabajos. Además, en los últimos años optó por reducir aún más el impacto en las pruebas de potencial gasífero de los nuevos pozos, realizando éstas una vez  instalados todos los ductos hacia la planta de procesamiento, con una disminución importante en la emisión de dióxido de carbono. Esto implica elevar el riesgo económico, ya que si los pozos no resultan productivos, la inversión en la construcción de ductos podría ser en vano. Suelos contaminados En su planta de procesamiento, que tiene una extensión aproximada de siete hectáreas y está ubicada en la provincia O’Connor, en el departamento de Tarija, hay celdas de tratamiento  impermeabilizadas. En ellas está el suelo en proceso de tratamiento con la técnica de biopilas aireadas por remoción mecánica y  de  landfarming. Es un tratamiento aeróbico natural, cuya aplicación usual es la reducción de la concentración de hidrocarburos en suelos contaminados, aprovechando su capacidad para ser biodegradados. Las tierras contaminadas con hidrocarburos (recortes de perforación y fondos de tanques de almacenamiento) son depositadas en estas celdas y se las deja expuestas al aire o se favorece la oxigenación mediante la remoción mecánica con uso de maquinaria. El oxígeno aumenta la remoción biológica de los hidrocarburos y otros contaminantes. Por lo general, los procesos son largos hasta  recobrar el estado útil del suelo, pero luego queda apto para devolverlo  al medio o, incluso, aprovecharlo como abono para cultivos debido a su alto contenido en materia orgánica. Las biopilas contienen tierras en diferentes estados de remoción; esto se distingue por el color que presenta en los diferentes estanques de almacenamiento. Si está más claro, significa que la contaminación se redujo. El supervisor de Seguridad y Medio Ambiente de turno en el Campo Margarita, Willy Tapia Saldaña, explica que se toman pruebas de laboratorio periódicas para ver el avance en el proceso de tratamiento de los  suelos, con resultados importantes en el último periodo. Residuos líquidos y sólidos La Planta Depuradora de Aguas Residuales (PDAR) trata toda  el agua que se usa en  el campo y en el campamento que alberga a cerca  de 100 trabajadores, y donde se  utiliza agua proveniente de un pozo habilitado por la empresa. La PDAR tiene una capacidad de tratamiento de 50.000 litros diarios de aguas residuales. Los residuos líquidos van a una cámara que separa las aguas negras de las  grises y, luego de una oxigenación, con  la intervención de bacterias y una purificación final con cloro,  quedan con un PH de 7,2 a  7,6 de acidez y con un nivel de cloro ideal para usarlas en el riego de las áreas verdes del campamento por medio de aspersores. El agua es analizada de forma periódica en laboratorio para garantizar el cumplimiento de la legislación vigente. Además, en los dos hornos industriales que funcionan de siete a ocho horas diarias en el campamento, se quema parte de los residuos orgánicos y otros  que no pueden ser reciclados ni reutilizados. Las cenizas resultantes de este proceso son llevadas a las celdas de tratamiento  de landfarming, como material que favorece al proceso de tratamiento. Los plásticos, cajones,  papeles no contaminados y envases de aerosoles son enviados a empresas de reciclaje en las ciudades de Santa Cruz y Tarija. Estos tratamientos de suelo, aguas residuales  y residuos sólidos le permiten a Repsol trabajar en armonía con la naturaleza y con las comunidades.